Siete claves para valorar un hotel

Cuando nos enfrentamos a la valoración de un hotel hay que tener en cuenta los siguientes aspectos: localización, categoría, antigüedad, conservación, arquitectura, branding y gestión. Todos ellos influyen en el precio de la habitación y, por tanto, en el valor que tiene ese inmueble.

La ubicación es sin duda el principal aspecto a considerar, no solo para un establecimiento hotelero, sino para cualquier tipo de inmueble. En este caso hay que diferenciar entre urbanos y vacaciones y estos últimos, entre sol y playa y naturaleza. Entre ellos, la principal característica que los distingue es la estacionalidad.

La categoría queda determinada por la calidad del inmueble, grado de confort y nivel de los servicios que ofrece, que se asocian casi siempre a la idea del lujo y la exclusividad, van a determinar la categoría del hotel.

La antigüedad y el estado del edificio marcan las necesidades de inversión en reformas a futuro que pueden, incluso, otorgar al hotel otra categoría superior.

La arquitectura puede hacer único y especial a un inmueble. No es lo mismo alojarse en un antiguo palacio, en un hotel diseñado por un arquitecto de renombre o en uno con una temática concreta.

El branding desempeña un rol importante para beneficiarse de la imagen, fidelizando clientes y ganando en competitividad

Por último, la gestión, ya sea mediante la existencia de un contrato de arrendamiento o bajo modelo de gestión o franquicia. Lo habitual es la cesión a una cadena hotelera y separar la gestión de la propiedad.

 

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