Compartimos la entrevista a Lluís Candela, consejero delegado de Alia, publicada en la revista Metros2, en su número de septiembre, en la que señala que el talento experto, la reputación de la marca y la solvencia económica son las tres palancas de la compañía para afrontar eventualidades en el actual entorno de incertidumbre.

Lluís Candela, consejero delegado de Alia.

Un año después de integrar Alia Tasaciones y la empresa de certificados energéticos ITE 2000 bajo la marca global Alia, la sociedad encara el tramo final del año con optimismo, pese al nuevo ciclo económico que no beneficia al mercado inmobiliario. Sin embargo, la compañía que dirige Lluís Candela encuentra aspectos positivos para mitigar posibles descensos en la actividad: tasa de ahorro, hipoteca fija y experiencia de mercado.

¿Qué balance económico hace de la primera mitad del año y qué previsiones tiene para el segundo? ¿Qué áreas están creciendo más?

Tras estos primeros seis meses damos por consolidada la recuperación post pandemia y hemos superado las previsiones presupuestarias. La segunda mitad la encaramos en la misma línea de crecimiento, que vendrá marcada por el mantenimiento de los acuerdos con nuestros clientes tradicionales, la consolidación de importantes acuerdos ya alcanzados con algunos de los agentes más importantes del sector, el incremento de encargos particulares, así como por la diversificación de nuestros servicios a través de nuestra marca global Alia Valoración y Soluciones Técnicas. Otras áreas específicas donde observamos un notable aumento son los servicios relacionados con la mejora de la eficiencia energética, la consultoría de valoración y proyectos hoteleros.

¿Qué perspectivas manejan para 2023?

El próximo ejercicio, más que por la tendencia de los últimos años, vendrá muy fuertemente marcado por cómo sigan avanzando las consecuencias de la invasión de Ucrania, así como los coletazos de la pandemia, por lo que resulta muy difícil hacer previsiones a corto plazo.

En cualquier caso, los tambores de recesión, la crisis energética, las subidas de tipos de interés, etc., no invitan a hacer un análisis muy halagüeño. A pesar de todo, somos optimistas en cuanto a nuestras perspectivas de crecimiento, pues estamos convencidos de que la consolidación, el incremento y la ampliación de los servicios anteriormente mencionados serán capaces de compensar la posible caída del negocio por la situación de crisis que se cierne sobre la economía mundial. Por tanto, vamos a ser capaces de seguir creciendo pese al contexto económico.

En este nuevo contexto, ¿en qué medida están cambiando procesos, metodologías de trabajo y cuál es la importancia en ello de los avances tecnológicos?

En un sector como el nuestro, sometido a cambios normativos constantes y con un nivel de exigencia de nuestros clientes -tanto en calidad como en plazos- altísimo, resulta imprescindible mantener todos y cada uno de los departamentos de la compañía en desarrollo constante, atendiendo así los requerimientos de las múltiples normativas que nos afectan, adaptándonos a las nuevas necesidades de nuestros clientes y creando nuevas aplicaciones y productos que puedan ser de utilidad para la competitividad y eficiencia de nuestros clientes. En este sentido caben destacar todos aquellos relacionados con la sostenibilidad (rehabilitación de inmuebles, eficiencia energética o soluciones para hipotecas verdes) y control de riesgos (project monitoring, project manager, due diligence y facility manager).

Todo ello no sería posible sin las personas, que son nuestro mayor valor. Los clientes y proveedores nos ayudan a evolucionar, crecer; los empleados, con una media de experiencia técnica superior a 15 años, a dar garantías y seguridad en los proyectos que realizamos. Sin duda, el uso de la tecnología también nos facilita ser más eficientes, productivos y competitivos, lo que redunda en favor de los clientes.

¿Cuál es el impacto de la subida de tipos en la actividad?

Ante la peculiar coyuntura actual, en la que confluyen las incontables e impredecibles consecuencias de una pandemia mundial y una guerra en Europa, lo lógico es concluir que la subida de tipos es un tiro directo al mercado inmobiliario e hipotecario, en el que encontramos pocos factores positivos que puedan mitigar los daños, pero que son cruciales para que nuestro mercado salga airoso de la situación.

Entre esos aspectos positivos destacamos, en primer lugar, la tasa de ahorro de las familias, que todavía se mantiene alejada de los mínimos, lo que da algo de oxígeno para hacer frente, tanto la inflación como
la subida de tipos. Además, el ahorrador se verá beneficiado de la subida de tipos en sus depósitos y al tener capacidad de inversión, podrá afrontar con mayor facilidad el probable endurecimiento de las condiciones hipotecarias. En segundo lugar, las hipotecas a tipo fijo, que suponen un 72% del mercado, por lo que solo un 28% de los deudores hipotecarios se verán perjudicados por la subida. En último lugar, el sector financiero que, especialmente después de la burbuja de 2007, ha experimentado grandes cambios normativos sobre todo en lo que a la gestión del riesgo se refiere. Esos cambios ya los hemos visto en acción durante la pandemia y el consiguiente confinamiento, de forma que los mercados son hoy capaces de afrontar situaciones de crisis con mayor seguridad y fortaleza.

Ante una eventual caída negocio de tasación viviendas, ¿qué hoja de ruta tienen diseñada?

Si bien somos bastante optimistas en lo que a nuestros resultados se refiere, contamos lógicamente con un plan de contingencia que contempla esas eventuales caídas. Como en cualquier actividad de servicio, y como ya hemos podido comprobar en 2020, los costes directos se ven reducidos casi proporcionalmente a la reducción de ingresos. Lo realmente difícil en esa situación, y más para sectores tan fuertemente regulados como el nuestro, es ser capaces de mantener los elevados costes de estructura a los que estamos sometidos tanto por las exigencias del regulador como por las de nuestros clientes, que nos requieren los mejores y más avanzados desarrollos.

En cualquier caso y tras más de 30 años en el sector, podemos concluir que el mejor plan para afrontar eventualidades como la planteada se basa en tres pilares fundamentales: buena reputación de marca, solvencia económica y, sobre todo, un equipo humano altamente profesionalizado y comprometido en alcanzar la excelencia a través de la marca Alia.